- Les comparto la segunda parte de esta extensa invitación a la lectura. Ahora les describo mi procedimiento de cómo fui mejorando en mi hábito lector; así como también algunos tips de cómo autoevaluarse en el texto que estés leyendo. Cada quien forma su propio procedimiento o método de lectura más efectivo. ¡Disfrúten y sean creativos!
- Este texto fue publicado en revistus.com en abril de 2022. Lo comparto con el gusto de seguir promoviendo la lectura.
Casi toda la Humanidad sabemos leer. ¿Te atrae la acción de leer? ¿Por qué lees esos textos? (cuando digo texto es cualquiera: periódicos, revistas, libros, impresos, digitales…) ¿Sientes que has escalado en el entendimiento de toda cuanto lees por tu propio interés o cuánto has avanzado en tu hábito lector? (¿elemental, medio, avanzado, profesional, experto, intelectual, hiperintelectual?) ¿Cuál es la forma o método de lectura que ejercitas? (explícatelo).
Muchos leemos porque simplemente nos gusta descifrar lo que dicen cada palabra en un renglón; desde las primeras líneas se activa el interés por descubrir lo que se dice y cómo lo dice. Empiezas a notar que las palabras te retan a descubrir quién en verdad te cuenta o te informa: si el personaje, la circunstancia (algo intangible puede llegar a tener voz propia) el propio autor, una colectividad… Lees porque quizá es el momento de desconectarte de tu entorno y es como viajar a través de las palabras de algo que sucede en tu cerebro. Llámalo como tú quieras: comprensión o imaginación activada. Puede que al comprender logres concretar, gracias a la imaginación o al cúmulo de palabras, que ya has aprendido y para que —con ellas— imagines a tus anchas lo que lees. ¡Es para vivir lo que transmite el texto o la obra!
Es recomendable leer, para ser asiduos lectores, textos sencillos como las noticias, las crónicas o relatos cortos; los libros biográficos… Que sea algo de su deseo para ir apropiando un aprendizaje desde la información. Con tus habilidades realiza un resumen o una paráfrasis. Lo que esté dicho o tratado en estos textos seguramente les generará una nueva curiosidad que les dirija a un momento de decisión donde, gracias a esa lectura, habrá una diversidad de opciones. Es como ir por un pasillo donde, llegado el momento, te encuentras con muchas puertas; y la que escojas será tan buena e importante como todas las demás. Es decir, puede que te motive tener más información de ese tema, te lleve hacia otras obras, otros autores, conocer otra época, entrarle a alguna ciencia, etc… ¡Ojo! A donde sí “irán” a cada rato es al diccionario. ¡Bendita creación idiomática! El diccionario y todos los diccionarios son el beneficio colateral por todo lo que leemos. Eso sí, cuando escojas leer algo trata de disfrutarlo de inicio a fin con sus pausas necesarias. Es decir, establece en ti un ritmo de lectura, lee 20 minutos mínimo y hasta una hora; o mide en cuánto tiempo vas a leer un apartado o capítulo de veinte páginas. Has la pausa y reflexiona: lo sorprendente, lo novedoso, lo que te aporta, lo que no te convence, lo preocupante, lo motivante, lo disgustante… Genera tus datos o notas y subrayar lo que te interese (hazlo con lápiz, por favor). Crea un conjunto de signos propiamente que signifiquen algo para ti y ponlos al margen de lo que vas leyendo. Poco a poco tendrás tu propio sistema mnemotécnico para que te haga recordar esa marca en el fragmento señalado y para generar notas personales que ya estarán apuntando hacia una serie de razones (argumentación). La nota personal puede iniciarse al margen de la página o a tu cuaderno exclusivo de notas… y ya estarás reuniendo un semillero de ideas para luego generar un artículo, un resumen, quizá un nuevo cuento, una investigación, y con creatividad llegues a un documental o a una obra de teatro… en fin. Concretando: Leer te lleva a conocer y a aprender; y de ahí a recrear y a crear. Claro lo lograrás poco a poco y con paciencia porque lo disfrutas primeramente a solas y luego —lo leído, comprendido y aprendido— se comparte con quien creer conveniente.
Es recomendable buscar gente lectora afín a uno mismo. Quizá entre el grupo de amigos futbolistas o de la cuadra o barrio haya a quien le guste leer y puedan compaginar deporte con lectura ¿por qué no? Es decir, después de leer a solas o en silencio buscarás quién te escuche porque no te puedes quedar con todo eso que leíste. La inteligencia te lo exige: comparte, exprésate, descarga esa emotividad que se activó y creció porque de ahí, vendrá la creación de algo que te haga agradecerle a ese texto lo que motivo: quizá realices una pintura, la letra para una canción, la música, una escultura, un poema, una narración… en fin.
La lectura no tiene fin. La lectura puede ser el motor que podría convertirte en un notable ser humano si te lo propones. La lectura es como el respirar, siempre vas a leer y eso te motivará a comentar y a demostrar parte de tus inquietudes y tus reflexiones.
Que Leer se vuelva una acción y habilidad de reto mental: si ya pudiste leer un cuento o crónica, lo que sigue es una novela o un texto sobre la ciencia de tu preferencia… Y resultará que querrás explorar espacios nuevos: ¡Sí! Por leer irás a otros autores parecidos o similares al que has terminado de leer; o a continuar hacia otras focalizaciones sobre el tema que trató el libro recién soltado… y así, irás como desdoblando cada vez más este mundo de la lectura hasta darte cuenta que es un espacio interminable y bien interconectado.
¡Nos vemos pronto!
Autor: josemanuel.lopezmora@gmail.com
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