- Lo relevante de ese anochecer fue el coincidir con otros amantes de la lectura en un nuevo círculo o club en La Casona del Teatro. Es sensacional retomar lo que amas y lo que te satisface a través del hábito lector que beneficia a tu espíritu, tu conocimiento, tu lenguaje, tu creatividad… De alguna manera hablamos de Amor cuando también compartimos y disfrutamos lo que leemos en las comunidades lectoras
- Este texto fue publicado en mayo del 2022 en Revistus.com y aquí lo comparto de manera íntegra. Desafortunadamente el sitio ha tenido tres "intervenciones" malamente pero se preservan los archivos. Me he dado a la tarea de darlos a conocer nuevamente en este blog. Espero sea de su agrado.

I
Desayunando abro mi red social y las notificaciones anuncian un club de lectura en La Casona del Teatro. ¡Qué emoción! Sin dudarlo veo imagen e información en el banner y decido asistir. Sólo que antes coordino mi “interés” con la agenda de mi hermana. Al confirmarme ella que no tenía inconvenientes —eso fue ya después de la comida— envié mi solicitud de participación. Recibiendo la respuesta de los organizadores por el “whats” de inmediato me avoqué a buscar el libro de De qué hablamos cuando hablamos de amor de Raymond Carver; claro, en formato PDF. Y eso porque, primeramente, solo tenía día y medio para avanzar la lectura y no llegar en blanco; y “segundamente” (¡jeje! Esto no se dice así, pero el sentimentalismo me hace ponerme creativo) porque ya era la oportunidad de volver a la lectura compartida; aprovechando los comentarios y aportaciones con la gente que también vive ese placer lector desde el corazón. Si lo digo o lo manifiesto de esa manera es porque ya hay una experiencia del goce lector desde hace mucho tiempo. Recuerden que un lector siempre comparte lo que comprende y le mueve en su conocimiento y en sus sentimientos.
Pues bien, me avoqué a leer lo más ávido posible logrando los primeros cinco relatos. Y llegado el momento: bien bañadito me vestí con ropa cómoda —en Veracruz así se hace casi toda labor— y me fui al inicio de una nueva experiencia de una comunidad lectora.
II
El asunto fue puntual. Comenzamos a tiempo. Se nota el amor a tus gustos porque en tratándose de “iniciar una relación” generalmente llegas con antelación; y más si es con uno tus gustos predilectos. Reacomodaron el espació destinado de acuerdo al público asistente. Once iniciadores incluyendo al Moderador; ocho mujeres, dos hombres y yo —No entraré en detalles personales—. De acuerdo con el protocolo, los anfitriones dieron la bienvenida a todos y presentaron al moderador, quien explicó la dinámica lectora y pronto desarrollamos su propuesta. La cosa era empezar. Abordamos el cuento que da título al libro, ubicado al final de la publicación. Todos llegamos con nuestros celulares a leer (Deseo que pronto los QueridosReyesMagos me traigan ya mi dispositivo Kindle. Acepto su llegada en cualquier fecha del año).
Pues bien, a grandes rasgos, el cuento trata de una disertación sobre qué es el amor entre dos parejas heterosexuales. Disfrutando la tarde en casa de una de ellas. Intercambian puntos de vista donde finalmente cada quien externará, entre experiencias y opiniones, suxs muy particulares argumentos sobre el Amor. Este relato se desarrolla por un narrador principal replicando lo que los otros tres debaten en esa reunión de parejas. El autor logra un debate equilibrado entre los mismos personajes. Y el final es abierto por lo que genera la diversidad de posibles razones sobre si finalizarían el debate, si quizá se habría muerto el narrador principal, si la imaginación fantasiosa alimenta lo que hubiera sucedido sobre las acciones inconclusas como la salida a cenar, el complementar las narraciones de los demás, en fin. Así de interesante es este cuento.
Parte de lo compartido por las personas, rescato que reconocieron los tipos de amor según los personajes; el sobresalto de cómo este cuento, publicado en los años 80 del siglo pasado, tratara como “normal” el amor tóxico o violento en aquel entonces; también rescato de lo que notaron las formas de debatir de los personajes, así como las contradicciones a partir a sus argumentaciones. Mi aportación fue de acuerdo a cómo termina el cuento: El amor, como tema de reunión, es un tema inagotable. Tan inagotable como hablar de religión, política y futbol —deporte dizque nacional en México—; etcétera.
Durante la sesión todos leímos al menos una página y algunos hasta dos veces. Se notó la emoción y el gusto por el ejercicio de leer y compartir lo que entusiasmó el texto. Dio confianza el moderador a que ninguno se sintiera cohibido; motivó a no sentirse en el ambiente escolar porque las comunidades lectoras en centros culturales la valoración no es determinada en una boleta de calificaciones.
Leer compartidamente o coordinadamente, ayuda al sentimiento o a las emociones y entre estos conceptos está el amor por la lectura también: De qué hablamos cuando hablamos de leer. Claro que del texto en sí, pero en el trasfondo de la comprensión siempre demostramos el amor por la lectura.
III
Esta nueva comunidad de lectores nos dispusimos en torno a una mesa con cierta aproximación; pudimos guardar el cubrebocas mientras vivimos esta primera sesión. Yo creo que era una necesidad de dejar salir nuestra propia voz fuertemente después de tanto tiempo de leer quizá en streaming. Fue como reestrenar nuestra voz, como conocer qué tan normal, qué tan consciente, qué tan dispuesta será desde ahora en las comunidades lectoras (talleres, círculos, clubes…). Disfrutamos cada quien de bebidas heladas y calientes; lo que mejor le va a uno para leer.
La emoción por leer me lleva a lo que sea que me interese y me nazca. Si la cosa es aprender leyendo pues que venga así el aprendizaje; y si afianzas ese aprendizaje compartido entre personas afines quizá te sentirás más “autoconstruido” —claro, cabría decir autodidacta—; pero siempre es bueno ir en busca de los autores y de los expertos críticos y analistas (al menos en ensayos, en entrevistas, en presentaciones de libros, en talleres de literatura…) para complementar en uno lo que nos enamora leer para aprender.
Para cerrar la sesión Mauricio, el moderador, conminó a expresar cuál es nuestra definición de Amor emulando al cuento leído de Reymond Carver. No recuerdo nada de lo que dije en mi turno frente al pleno; pero lo que sí he vivido cuando proponen el tema de Amor, en una reunión de amigos, quien lo propone anda tambaleándose en sus sentimientos o en su relación, y desea obtener muestras de razones y argumentos para sopesar lo suyo a solas o abrirse de capa frente a todos.
Generalmente decimos que el Amor es un sentimiento, pero según como nos encontremos en ese instante o en esa etapa es como emitimos una definición. Pero si algo me desestabiliza mi concepto de Amor navegaría en la duda y quizá caiga en contradicciones. En fin, cuando viva una relación amorosa responsable y genuina forjaré mi definición sobre el Amor y se las compartiré.
Todo lo que un Lector disfruta del acto de leer nutre su amor propio; y el Amor por la Lectura será una esencia —también— propia, pero compartible con los que coincidan con dicho hábito; por eso quizá sería difícil definir el Amor para los lectores que hemos amado tanto solo a través de los autores y sus obras.
Pues los dejo porque me espera leer desde el sexto al penúltimo cuento ¡Ciao Vistus!
Autor: josemanuel.lopezmora@gmail.com



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